Integración Sensorial

Todos estamos familiarizados con los sentidos del gusto, el oído, la vista o el olfato, pero hasta nuestro sistema nervioso central (SNC) también llega información relacionada con el tacto, el movimiento, la fuerza de la gravedad o la posición corporal.

La integración sensorial es la capacidad de nuestro SNC para interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo, permitiéndonos entrar en contacto con nuestro ambiente y responder adecuadamente en el mismo.

Un adecuado procesamiento de la información sensorial es fundamental para el desarrollo de múltiples habilidades motoras, cognitivas, sociales…El proceso de integración sensorial se desarrolla espontáneamente en la vida diaria del niño, mientras juega, realiza tareas de autocuidado como el vestido, la alimentación o la higiene, o mientras participa en las tareas escolares.

Sin embargo, para algunos niños, este proceso no se desarrolla de forma tan eficiente como debería, dando lugar a problemas de aprendizaje, desarrollo o conducta:

  • Irritabilidad o retirada cuando se le toca, evitar ciertas prendas de ropa y negativa a la hora de realizar algunas tareas de aseo como cortarse las uñas o el pelo,  miedo excesivo frente a actividades de movimiento tales como columpiarse, etc.
  • Pobre organización del comportamiento: búsqueda de experiencias sensoriales, saltar, correr, girar sobre sí mismos o chocarse contra las paredes, saltar continuamente de una actividad a otra.
  • Nivel de actividad inusualmente alto o bajo.
  • Dificultades para mantener la atención.
  • Problemas de coordinación, tanto en actividades motoras gruesas como finas, y aquellas que requieren la integración de ambos lados del cuerpo (caligrafía pobre, dificultades para pedalear, saltar, utilizar los cubiertos o abotonar por ejemplo).
  • Juego repetitivo.
  • Baja autoestima y pobre autoconcepto.

Así, la teoría de la integración sensorial surge de la necesidad de dar respuesta a múltiples y diversos problemas infantiles de aprendizaje, comportamiento y desarrollo psicomotor. Su creadora, la doctora Jean Ayres en la década de los 70, basó sus estudios en la neuroanatomía, neurofisiología y neuropsicología.

La terapia consiste en facilitar la participación del niño en juegos y experiencias sensoriales vestibulares, propioceptivas y táctiles fundamentalmente, diseñadas en función de las necesidades y características específicas de cada niño, de manera que éste responda apropiadamente  a la entrada sensorial, y obteniendo así respuestas adaptativas y exitosas, facilitando la participación del niño en sus ocupaciones significativas: juego, actividades básicas de la vida diaria, educación y participación social.